En este blog, algo similar. Soy yo quien escoge cuándo, cómo y de qué escribo. Siempre, con un compromiso: honestidad y sinceridad, si no vas a aportar nada, mejor estar callado, aunque sólo sea para no ensuciar esta voluminosa blogosfera que pronto se tendrá que organizar, que no controlar, mal que les pese. Por eso soy culpable de lo escrito, incluso del idioma en el que escribo, pero también de mis omisiones. No es algo que me preocupe especialmente, creo que es evidente que me dejo llevar generalmente por el estado de ánimo y por las circunstancias. Pero reconozco que, al pensarlo un poco, me siento mal por lo no comentado, por los temas o personas no tocados.
No voy a ser más explícito, sólo decir que hoy recibí una información que por ese motivo me ha sonrojado. Humildemente la difundiré, pero no para lavar mi conciencia, como quien da su donativo a una ONG, si es posible domiciliándolo en su Banco o Caja de Ahorros, más aséptico, o apadrina un niño que no conoce cuando realmente ni se ocupa de los suyos o ni sabe dónde se encuentra ese supuesto país desvalido. Lo hago porque, aunque, mea culpa, no lo manifieste, si hay algo de lo que en nuestra memoria colectiva nos debemos sentir orgullosos, es del espíritu de la República y de ese breve pero intenso período en que hombres y mujeres lucharon juntos por un solo objetivo: el interés general. Tuvo que ser el general el que mandó parar, así se escribe la historia.
Por eso, y es otro motivo, admiro, y me sonrojo comparándome, a esas personas que, infatigablemente, año a año nos abofetean recordándonos que esa historia rota no está muerta, que se ha sembrado una simiente que, en este siglo XXI, de progreso y conquistas sociales, tendrá, más temprano que tarde, rebrotar, dejando atrás atavismos monárquicos e imposiciones de capital y poderes fácticos, y haciendo inútil el dirigido adocenamiento de una sociedad y cultura del ocio basadas en los paupérrimos y teledigiridos contenidos televisivos, los juegos de azar y los deportes, un nada casual aggiornamento del panem et circenses romano. Lo veremos, estoy seguro, y nos volveremos a sentir orgullosos de ser humanos.
En Ourense, ya lo sabéis, los infatigables Amigos da República, bos e xenerosos, ya han organizado la edición 13-1 da Festa da República, según programa adjunto. Cuca Tovar es la homenajeada este año, por sus aportaciones para recuperar una memoria histórica que patanes tan grandes como el ¡Alcalde! Caride Tabarés, y en democracia, se creyeron con capacidad y legalidad de parar. Un gran trabajo, el suyo y el de todos los Amigos da República, no sin intereses políticos, pero no partidistas y sin el interés de los políticos actuales, que sirve de revulsivo y despertador de conciencias de una sociedad ourensana ciertamente pasiva, aletargada, pero no conforme, aunque su inacción pudiera así hacerlo pensar, con la vergonzosa en grado extremo situación política provincial. Todos somos culpables de nuestros fracasos.
Al menos, a ellos, a los que trabajan y luchan por un mundo mejor, mi reconocimiento. Que es poco, nada, lo sé, casi más envidia, sana, mezclada con vergüenza, propia, pero también de la saga Baltar y de todos los que la apoyan, incluso sin ganar nada en ello, ni siquiera uno de los muchos puestos de trabajo recientemente creados en la diputación con mayor porcentaje de presupuesto dedicado a personal de Galicia, sino por miedo, temor, o por evitar el cambio, el inevitable cambio que aquí está tardando en llegar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario