jueves, 22 de abril de 2010

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena

Moriré joven. Lo presiento y lo deseo, no soportaría, al menos hoy no lo concibo, vivir viendo reducidas mis capacidades, y sin sentir, amar, desear, como recordé sabía hacerlo. Me niego a renunciar a amar, a ser un muerto en vida.

Con tal motivo y reflexión, y como hace tiempo no entraba poesía por aquí, recordando la vida en su plenitud, no como un mero transcurrir de días que la juventud considera, me acordé de Mario de Andrade, y de una poesía en concreto: O valioso tempo dos maduros. Él, fallecido a los 52, ya lo presentía. ¿Alguien le tiró una flor antes de cerrar su losa?.

En lugar de publicarla, sin más, passando de SGAE y derechos de autor, salto uno de mis principios y la traigo aquí de una forma diferente. Más atractiva visualmente, más apta para la juventud, menos de libros, más de píxeles, pero no como vídeo, sino como presentación. No una de esas miles que por la red pululan, cagasentencias y con obligación a su reenvío final, hasta ahí llegáramos, ni aún sabiendo a ella también le horrorizan, no. Escogí ésta en la que creí ver cierto acompasamiento entre fondo y forma, pero ya sabéis cómo me traiciona mi intuición. ¿Me dirá alguien su opinión?
No, mejor no lo hagáis, sólo verla, leerla y reflexionar. O esperar 13 años para pensar diferente,cuando, sobrepasada la edad en que Mario de Andrade murió, yo tampoco esté. No hay mal que por bien no venga, no olvidéis esta versión de la botella medio llena. Porque amé mucho mas de lo que me amaron, y nunca traicioné. ¿Alguien me tirará una flor antes de entrar en el horno final?

A cambio, para los puristas, una poesía del poeta, narrador, ensayista y musicólogo brasileiro, por cierto, fatalmente traducida:

Descubrimiento

Asentado en la escribanía en São Paulo
En mi casa de la calle Lopes Chaves
De súbito sentí un escalofrío interno.
Estaba temblando, muy conmovido
Con el libro absurdo mirándome.

No ves que me acuerdo de ella en el norte, Dios mío!
lejos de mí
En la oscuridad activa de la noche que cayó
Un hombre pálido delgado de pelo escurriendo en los ojos,
Después de hacer una cáscara con la goma de borrar del día,
Hace poco se acostó, está durmiendo.

Ese hombre es brasileño que no soy yo.

No hay comentarios: