Los venden en Galley House, ya sabéis, la tienda de regalos de Paloma Trapote, en Santo Domingo -¡otro nombre religioso en una calle céntrica, en un estado laico!-, en el local donde antes estaban los almacenes Seara.Son baratos y originales, ideales para regalos, en blanco o rojo, para o contra jefes o examantes.
No, no, no seré yo quien compre ninguno de esos muñecos de vudú, siquiera para la fan de Tim Burton, la novia cadáver y parecidas exquisiteces, que ya tuvo/tiene, e incluso regaló, qué va. Sólo lo traigo aquí para destacar cómo el consumismo incorpora hasta ritos y brujerías paganas, incluso fuera de la ley, trivializándolos y haciéndolos aptos para el consumo, tan necesitado de novedades igual a necesidades que no lo reduzcan.Bueno, y también para felicitar, nuevamente, a www.tempodelecer.info, que cada miércoles incorporan un cortometraje a su web, de donde salió éste, de nombre voodoo, y 4 interesantes minutos de duración.
Venga, sí, diré la verdad, o sea, lo que me callo: qué más quisiera yo que seguir el ejemplo, que poder demostrar que daría la vida, en un autovudú, por lo que más quiero. Aunque claro, en eso al menos estaremos de acuerdo, mejor así, no tener que demostrarlo, al menos de esa manera. Aunque ya lo haya hecho.
2 comentarios:
Gustoume moitísimo o vídeo. Pídocho prestado.
Bico!
Alédome doblemente, porque te guste e pola ledicia de compartir.
Bikourensano!
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