Obsesión por destacar lo secundario y esconder lo importante. Nada era casual, necesitaba reafirmarse ante terceros, sentirse deseada, como objetivo vital, irracional, para intentar borrar el rechazo, la humillación, pública y privada, sufrida.
Y esconder la importante, su grandeza, que nadie llegará a tocar, afortunado yo, y evitar volver a caer, exponerse, otra vez no podría aguantarlo.
Es lo que pasa cuando se curan mal las heridas.
Por eso, desde entonces, se alimenta de nada, poco y mal, y no hablo sólo de comida.
Y se mira al espejo y se analiza, diariamente.
Y, como las anoréxicas, se encuentra mejor cuanto menos come.
Y no hablo sólo de comida.
Menos mal que el cuerpo es sabio.
5 comentarios:
o corpo é sabio; nós, uns imbéciles.
Bonita paradoxa!
Bico!
Las heridas cuando curan mal, se "abren" siempre... Te lo dice una enfermera.
Biquiños
Qué razón tes, escorpio de Lugo, que siquera equivocándonos, avisándonos o corpo, aprendemos.
Aínda que ás veces equivocarnos é o xeito de descubrirnos mellores.
Por suposto, bico!
Qué razón tes, escorpio de Lugo, que siquera equivocándonos, avisándonos o corpo, aprendemos.
Aínda que ás veces equivocarnos é o xeito de descubrirnos mellores.
Por suposto, bico!
Qué razón tienes, tú también, Victoria.
Quiçen sabe si curamos mal las heridas por no reconocer en ellas nuestros errores, o simplemente por no querer privarnos de la plenitud, que la convalecencia demora...lo que nos convierte en enfermos crónicos.
Bico sin diminutivo!
Publicar un comentario