martes, 27 de abril de 2010

Lo mínimo

Obsesión por destacar lo secundario y esconder lo importante.
Nada era casual, necesitaba reafirmarse ante terceros, sentirse deseada, como objetivo vital, irracional, para intentar borrar el rechazo, la humillación, pública y privada, sufrida.
Y esconder la importante, su grandeza, que nadie llegará a tocar, afortunado yo, y evitar volver a caer, exponerse, otra vez no podría aguantarlo.
Es lo que pasa cuando se curan mal las heridas.

Por eso, desde entonces, se alimenta de nada, poco y mal, y no hablo sólo de comida.
Y se mira al espejo y se analiza, diariamente.
Y, como las anoréxicas, se encuentra mejor cuanto menos come.
Y no hablo sólo de comida.
Menos mal que el cuerpo es sabio.

5 comentarios:

A do outro lado da xanela dijo...

o corpo é sabio; nós, uns imbéciles.

Bonita paradoxa!

Bico!

Victoria dijo...

Las heridas cuando curan mal, se "abren" siempre... Te lo dice una enfermera.
Biquiños

ourensan@ dijo...

Qué razón tes, escorpio de Lugo, que siquera equivocándonos, avisándonos o corpo, aprendemos.

Aínda que ás veces equivocarnos é o xeito de descubrirnos mellores.

Por suposto, bico!

ourensan@ dijo...

Qué razón tes, escorpio de Lugo, que siquera equivocándonos, avisándonos o corpo, aprendemos.

Aínda que ás veces equivocarnos é o xeito de descubrirnos mellores.

Por suposto, bico!

ourensan@ dijo...

Qué razón tienes, tú también, Victoria.

Quiçen sabe si curamos mal las heridas por no reconocer en ellas nuestros errores, o simplemente por no querer privarnos de la plenitud, que la convalecencia demora...lo que nos convierte en enfermos crónicos.

Bico sin diminutivo!