martes, 13 de abril de 2010

Locos egregios (12): Manolo, el emigrante pedichón sin pensión

Manolo es un pesado pedichón.

Apareció un día en la calle del Paseo, frente a la perfumería Oriente -¿qué extraña fascinación tiene este tramo para todos los egregios?-, y, desde entonces, repetía su cantinela a todo quien se parase a escucharlo.”Necesito algo para comer, hasta que arregle lo de mi pensión, el próximo mes”, día a día, mes a mes.
Pero siempre de una manera, educada, pero poco convincente, porque algo en él no parecía limpio, no sé, como si un misterio no resuelto le hubiera obligado a empezar a pedir de repente, más por exhibirse que por necesidad.

Al final, era eso, lo que buscaba era saludar y ser saludado, no digamos ya una breve conversación, a la que siempre respondía cortésmente, siempre sonriendo, enseñando su media dentadura, y olvidando sus supuestas necesidades materiales. Muchos cafés se tomó en el Couto-Milucho, no siempre invitado, para reponer fuerzas en su tan pesado y estéril trabajo diario.

Un día, cuando ya lo de su pensión decía estar a punto de arreglarse, por enésimo mes, para poder dejar la mendicidad, decía en otras palabras, hablamos del pasado verano, desapareció sin avisar. Extrañó, porque, de salud, a pesar de esa barriga excesiva, no parecía mal, y la limpieza y compostura que mostraba, aunque tenía poco fondo de armario, evidenciaban un cuidado aseo diario. Parecía extraño lo de la pensión, difícil de creer, que por fin se arreglase y dejase la calle, pero, ¿quién sabe?, al final iba a ser verdad.

Pero no. En Príncipe, en Vigo, en verano, los ingresos son mayores, mira tú como de tonto ni un pelo. Y ahí reconocía y saludaba a tanto ourensano desplazado a playas y compras. Mi sorpresa fue, meses después, cuando lo imaginaba ya residente olívico, verlo en el Preguntoiro, en Compostela. Y mismo razonamiento: verano, Vigo, año xacobeo, Compostela. Pero poco tiempo, eh, lo de mi pensión está a punto de arreglarse.

Fue hace unos días, justo cuando le hice esta foto, no sale mal, quién sabe, quizás sea la última antes de arreglarse lo de su pensión.

2 comentarios:

Lakacerola dijo...

Por cierto...¿siguen llamando a la calle santo domingo "la calle del peaje"?

ourensan@ dijo...

Ja, ja, sí, y por por Hacienda, no.
Hay overbooking los domingos, se ve que los que van amisa son o salen espléndidos.