
Ojalá pudiera estar yo ahora llorando con un amigo eso, el fin del amor, de la magia.
Ojalá hubiera podido regalarle algo que al menos le quedase, tras su adiós. Algo material que aún disfrutase, que alguna vez le obligase a recordarme, y no sólo todo lo que le di, todo, a mí mismo, íntegro, sincero, honesto, con mis actos y palabras que así lo demostraban, pero que racionalmente transformaba en su soledad al antojo de sus miedos y las circunstancias.
2 comentarios:
Le regalaste más que algo material.
Los recuerdos perduran, aunque pretendamos lo contrario.
Beso!
Y contra eso no podrá luchar, no podrá negarlo nunca, lo más, ocuparse para intentar no recordarlo.
Y eso me hace poderme mirar al espejo, caminar con la cabeza muy alta, saber que nada podremos reprocharnos, ni ella a mí, ni yo a mí mism@.
Y abre las puertas a un futuro mejor.
Beso.
Publicar un comentario