La foto es de estos días. La vi, y me llamó la atención (“me hizo coña”, diría ella), sin saber por qué. Reflexionando después, encontré varios posibles motivos que el inconsciente me ocultaba.Es un coche fúnebre, aparcado en la calle Bedoya, una zona reservada de minusválidos. Claro que no está nada bien abusar de los más débiles -¿verdad?-, pero, ¿quién le va a discutir a un muerto?. Bueno, sí, realmente es al chófer de la funeraria, que es quien se aprovecha de su situación, y delinque, contra las normas establecidas, pero, sobre todo, contra la razón, el corazón y la confianza.
Tendrá excusas, seguro. "Sólo fue un momento, yo pensé que no iba a hacer daño a nadie, no era consciente, no se volverá a repetir".
Y repetirá, fijo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario