Estuve, durante un año, enamorado de dos personas: una que me quería, y otra que no quería quererme. Una me decía “confía en mí, no te haré daño”, la otra, lo contrario, presumía de ser tóxica, dañina y dura.
Una estaba orgullosa de mí, la otra renegaba de mí ante terceros.
Me dejó la segunda, pero estoy desde entonces solo. Cousas veredes.
Ojalá la primera me permita ahora compartir su soledad.
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