viernes, 12 de junio de 2009

Que no les pase nunca a sus hijas

Uno de los autobuses de la organización antiabortista Derecho a Vivir -para quienes el aborto es un negocio millonario-, recorre Galicia estos días recabando firmas en contra de la nueva ley de aborto. En Ourense, estuvieron en los jardinillos del Padre Feijoo, pero no quisieron fotos.

Bastante desgracia es que una mujer tenga que recurrir al aborto por un embarazo no deseado, precisamente por la desinformación y dificultad en conseguir métodos anticonceptivos, fomentadas por personas como las que integran esta asociación, como para que encima gente de esta calaña les haga más difícil esa importante, y siempre personal y voluntaria elección.

Al margen de otras consideraciones de este polémico tema, quizás debiera incluirse en la reforma de la ley la posibilidad de aborto con efecto retroactivo para estos desalmados que ahora la critican. Seguro que muchas de sus madres, menos reaccionarias sin duda, lo hubieran firmado, y realizado si pudiesen. Que no les pase nunca a sus hijas.

Quedémonos con la última campaña del Ministerio de Sanidad, “yopongocondon.com”, esta vez sí orientada a su público objetivo, y, como coña para quitar el mal sabor de boca que ese grupúsculo nos pudiera haber creado, uno de los anuncios más premiados el pasado año en Europa.

2 comentarios:

A do outro lado da xanela dijo...

"Que si son vida, que si son almas, que si es asesinato..."

Los argumetos que enarbolan me hacen pensar en que las mujeres que van a abortar (y toco madera...) fueran como quien va a la peluquería o a tomarse unas cañas.

ni idea tienen todos estos de lo que tiene que suponer eso... Ni yo misma puedo imaginar lo que tiene que ser pasar por semejante trance...


Cuánta falta de empatía hay en este puto mundo, suplida por una dosis excesiva de "vamos-a-meternos-en-la-vida-de-los-demás".

Bico!

ourensan@ dijo...

Gracias por opinar, los gallegos hacemos virtud evitando tomar posición en temas delicados.

Está claro, pero hay que decirlo.

Ojalá no le pase a nadie, y, si fuese el caso, pudiera mitigar su dolor sin estos impresentables y con un brazo amigo siempre.

La posibilidad, el derecho, nunca es obligación. Yo mismo, me sorprendo pensando que, quien sabe, cómo reaccionaría yo. La verdad es que, reflexionando, lo tengo claro.

Un beso, asertiva amiga!