lunes, 29 de junio de 2009

Se murió un ángel

Joven y rubio, hermoso y deseado, de Texas, en Texas. ¡Me gustaba tanto! No sólo por su físico y su belleza, mejor madura, ni por su eterna sonrisa, había algo más.

Ahora que no está, lo descubro: Es que no era feliz. Aún teniéndolo todo, no tenía la felicidad. Como Marilyn, icono en forma de estatua en casa de Miguel Jackson y de cuadros en tantas otras, tenían todo y por eso perseguían la felicidad. No llegaron a encontrarla, es algo tan sencillo que pasa desapercibido para aquéllos que han tenido el camino demasiado fácil.

El cáncer la llevó, pero sus últimos años, aún sin enfermedad, fueron de tristeza permanente oculta tras la sonrisa instalada en su bello rostro. Sólo yo lo sabía, quisiera haber podido ayudarla, pero, aunque sin esfuerzo nada se consigue, el deseo no siempre lleva al éxito. Fue ésa la última lección de mi ángel.

Fdo.: Charlie.

No hay comentarios: