Toda ella es fascinante: Florencia, Venecia, Perugia, Milán, Siena, cada villa es un tesoro. Y Roma, ciudad eterna. Me viene ahora a la mente su dinamismo, su tráfico imposible, su historia, su arte, sus monumentos, imposible mantenerlos todos limpios.
Y, -¿por qué será, siempre la mente jugando autónomamene?-, la Estación Termini. Al final de la vía Cavour, al lado de la plaza de la República, tan céntrica, tan viva.Volveré a Italia, volveré a Roma, esta vez solo, y entraré, de nuevo, en la Stazione Termini.
No hay comentarios:
Publicar un comentario